La afición está enganchada al Valencia. Sí, como si de una sustancia adictiva se tratara, el Valencia ha conseguido a base de dosis de
buen fútbol, de unión, de palabras adecuadas en los momentos adecuados (algo
muy Nuno) y de ilusión, que su verdadero motor, su afición, esté más viva que
nunca, que los aficionados sepan que en los asientos del estadio hay ahora un
murciélago porque lo han visto en fotos, no porque lo hayan visto en persona. Y
es que en Mestalla no cabe ni un alfiler. Los seguidores blanquinegros hacen de
cada recibimiento al equipo un evento inolvidable, que pone los pelos de punta;
“gallina en piel”, que diría John Benjamin Toshack. “Jugadores de otros equipos
me dicen que Mestalla ha cambiado mucho, que antes ya imponía, pero que ahora
sienten presión”, palabra de capitán. Palabra de Parejo.
Los aficionados valencianistas están dando ejemplo de cómo
animar a un equipo, y no lo han comenzado a hacer ahora que vienen bien dadas.
Todo empezó después de que el Basilea les metiera un 3-0. Los ches, lejos de
pitidos, de insultos, de “mercenarios”, se dejaron la piel y la voz antes,
durante y después de aquél partido de vuelta en Mestalla. El Valencia no solo
ganó un partido, el Valencia ganó una afición, más entregada que nunca. ¿Y si
Djukic tenía razón con lo del gigante dormido pero se refería a la afición?
¿Estaba la afición dormida a base de dardos tranquilizantes en forma de
temporadas soporíferas? Esto tuvo
continuidad en el partido de vuelta ante el Sevilla de cuyo final no quiero
acordarme…
Y así llegamos a verano. Un verano lleno de incertidumbre,
lleno de ofertas, que si una de las mayores de potencias de China es tomada
por el pito del sereno, que si árabes con aviones de oro, que si rusos, que si
un señor que llevaba meses en el Hotel Las Arenas de Valencia, que si Llorente,
Albelda…y un banco empeñado en hacer la gracia… Total, que este año en el
Carnaval de Cádiz tienen material de sobra para hacer chirigotas. ¿Y sabéis
qué? Que la afición de este equipo seguía más unida que nunca, haciendo más
fuerte a su club cuando más débil se sentía, cuando todo podía irse al garete.
A todo esto, tras la llegada de un entrenador “fantáshtico”
y un mercado de fichajes que fue la bomba (permitidme este fácil juego de
palabras), era el turno del verde, del rectángulo de juego, de ver si la
pelotita entra o no entra… Y no es que entre, es que parece que le han untado
vaselina, goles como churros caen en Mestalla (tres por encuentro). Y la
afición ha entrado en estado de éxtasis, un éxtasis provocado por esa sustancia
adictiva llamada Valencia Club de Fútbol. Y todavía falta el chino…perdón, el
singapurense. Gallina en piel.
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Articulo realizado por: Alvaro Benzal Arribas - @ImAlvaroBA
Radio Taronja, hecho por y para valencianistas.
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Articulo realizado por: Alvaro Benzal Arribas - @ImAlvaroBA
Radio Taronja, hecho por y para valencianistas.

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