viernes, 12 de diciembre de 2014

Pizarritas, rotuladores, esbozos y otras cosas

El titulo de este artículo no les ha hecho descubrir América, queridos lectores. Son esos objetos básicos que le dan sentido al fútbol en su forma de verse, sentirse, describirse. El portador  siempre suele ser ese hombre solitario, ataviado con ropa deportiva y botas reglamentarias, que piensa durante el 99% de su tiempo cómo trasladar el uso de esos objetos al pasto verde semana a semana. Decenas de miradas curiosas, algunas con bolso y micro en mano, opinan e informan sobre lo que ven dibujado debajo del brazo del míster. Y aquí estoy yo, detrás de mi pantalla y tecleando estas letras, para opinar (informar no tanto) de que cosas se pueden corregir o desdibujar de la pizarrita.

Me sitúo a hoy, día en el que haya finalizado esta columna. Tras un gran inicio fulgurante de temporada, donde habían pocos o ningunos esbozos imperfectos, llegamos a una situación bastante complicada. Los esbozos imperfectos empiezan a sobresalir, al igual que las propias debilidades futbolísticas (unos más que otros) y las miradas críticas y exigentes por naturaleza. 

Entre todas estas turbulencias inestables y destructoras, se encuentra ese portugués 
bronceado de poco pelo y vello facial prominente de buenas palabras llamado Nuno Espirito Santo. 

Los dedos acusadores, tan dispares como su vocabulario de adjetivos, se ciernen sobre su persona. Ese discurso bello y acentuado se ha tornado en un símil de autoflagelación constante que con unos garabatos de rotulador afortunadamente podría dispersarse por completo. En el verde, esos dedos y esas miradas marcan a los 11 dentro del rectángulo de juego haciendo de Otamendi o Mustafi durante 90 minutos. Y a algunos de la caseta también, por supuesto. Pero eso solo lo sabe aquel que consume fútbol en Paterna y en Mestalla como si de una droga adictiva se tratara. Vamos a la otra droga, la de los puristas, la que esta provocando este maremoto otoñal, la pizarrita.



Este es la ultima alineación usada en el empate ante el Granada la pasada semana. No querría hablar del caso de cierto jugador, sería una sobredosis casi mortal ya de párrafos hablando del dorsal 12. Me centraría solo y únicamente en los jugadores que ocupan ambas bandas en este partido: Sophiane Feghouli y Rodrigo Moreno. El primero, tan enérgico como inconsistente a rabiar, es la clara muestra del querer y no poder barraganesco o piattiesco. Tiende a perderse y encontrarse a si mismo durante las copas de África.

Y el provocador de tantas suspicacias es el hispanobrasileño del Benfica. Para algunos, hijo predilecto del señor millonario de Singapur (o el de la caseta) y para otros un gran jugador carcomido y ultraoxigenado a él mismo debido a las constantes ansias de demostrar su valía. 

Siendo mejor más tarde que nunca, Nuno puede haber esbozado su nombre en la lista de suplentes, viendo que puede ser su antídoto a tanta ansia futbolística y/o personal. Junto a las sanciones del 10, Dani Parejo, y el chico de Torrent, Paco Alcácer, se abre una ventana de oportunidades a varios balompedistas que quieren hacer salir hacia el pasto su talento y su pasión por el esférico para levantar a los 50 000 de sus butacas. Hablo de Rodri de Paul, desparpajo, tesón, carácter y calidad al servicio del espectador, y como no de Andre Gomes, magia, buen trato al balón, bailarín con botas de tacos sobre la hierba, aquel que hace las delicias de los mas acérrimos al trecuartismo, esa zona del rectángulo del juego donde todo puede ocurrir con la pelota en juego. Son esos jugadores que plasman la belleza de los 
garabatos del rotulador a tamaño real. Como esos que también la plasman pero interiormente como Javi Fuego, Otamendi, Mustafi...O incluso Barragán, con su pie de arcángel, pero también bello por dentro. 

Como pueden haber visto, he dejado aparte la droga de los puristas, abusando de la 
inesperalidad, de los símiles o de la brevedad en algunos momentos, ya que eso también es la esencia futbolística. Porque el deporte rey, incluyendo el equipo de nuestra vida, es eso, lo inesperado, lo similar, lo breve. Un cóctel de pasiones y sentimientos agitado por eso que llevan los entrenadores debajo del brazo. Eso. Una pizarra. Un rotulador. Un esbozo. No hay más.

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Artículo realizado por Jose Vicente - @JoseVicente96
Radio Taronja, una radio hecha por y para valencianistas.

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